El TPV tiene su programa de gestión o software. Puede ser:
A medida: Contienen software específico para una única empresa. Suelen ser mucho más caros y las modificaciones o actualizaciones van siempre ligadas a la disponibilidad de la empresa que desarrolla ese software.
Comerciales: Dentro de este grupo pueden estar predefinidos para tiendas de ropa, hostelería, ferretería, farmacia, videoclubes o TPV de carácter general. Suelen estar diseñados para un establecimiento tipo del sector al que va dirigido y no admite cambios específicos. Suelen ser mucho más económicos.
Específicos: Algunas empresas fabricantes de TPV desarrollan un software específico para un tipo de negocio en concreto. Este software puede ir junto con un sistema operativo propio del fabricante embebido en la propia memoria del terminal (no tienen discos duros ni trabajan con sistemas operativos como los PC) o bien instalados en el disco duro del terminal, como cualquier otro PC. Este tipo software cuenta con múltiples opciones de configuración en función de las necesidades de un cliente concreto, siempre que trabaje dentro de este sector en concreto.
Cuando hablábamos del “brainwritting”, rescatando aquella técnica de evaluación de la creatividad frecuentemente utilizada en las dinámicas de grupo, descubríamos el apasionante mundo del aprendizaje a través de la opinión ajena. Sabemos que cada estímulo recibido, cada información que devoramos ávidamente a diario, se incorpora en nuestro propio proceso creativo, hoy más activo que nunca.
Seguimos avanzando en los recursos conocidos y su aplicación en la incorporación del consumidor a los procesos creativos. Más necesaria que nunca en la carrera feroz de las marcas por la competitividad que hoy, tienen forma de relaciones sociales basadas en las emociones. ¡Ahí es nada, identificar emociones es el camino al crecimiento de nuestra marca!
Son muchas las técnicas creativas existentes cuya fortaleza principal está centrada en el objetivo que busquemos cubrir al emplearlas. Hoy nos centramos lograr la contribución de nuestros seguidores, quien emerge como la única vía hacia sus emociones.
Del absurdo a la innovación, agudizando el ingenio
La reinvención de los mercados o industrias es clave en el proceso de transición hacia marcas sociales. Tanto si hablamos de la industria alimenticia como de la zapatera, la clave está en encontrar la emoción que desate el impacto en nuestro público objetivo. Para lograrlo, resulta muy eficiente realizar el planteamiento desde el absurdo, con el fin de lograr la creatividad subyacente al análisis, que permite extraer esa idea innovadora.
Es una de las cualidades esenciales de todo Community Manager profesional, ser capaz de plantear hipótesis que en sí mismas carezcan de sentido, invitando al consumidor a contribuir activamente con ideas aterrizadas, innovadoras y viables.
Lo que constituye una fuente de información de gran valor no sólo para elaborar campañas de marketing de contenidos eficiente, sino y principalmente, para llevar a cabo constantes estudios de mercado y medición de temperatura de los ánimos de nuestra comunidad. ¡La contribución y participación activa del cliente, nos sitúa un paso por delante en el camino de crecimiento de nuestra marca!
En la piel del otro, una cualidad del nuevo líder
Las razones por las que ponerse en el lugar del otro resulta indispensable para gestionar adecuadamente un área tan sensible como el servicio de atención al cliente, resultan obvias.
¿Cómo si no es a través del entendimiento del sentimiento ajeno, desarrollaríamos la empatía y firmeza que requiere una atención eficiente? Sin embargo, lo que quizá no sabíamos es que, hacer un ejercicio consciente de ponernos en el lugar de otra persona, generalmente una persona pública o famosa, es una de las técnicas de creatividad más eficientes que existen.
No es un tema menor que un Community Manager profesional que trabaje para marcas distintas, deberá haber desarrollado la capacidad para adoptar personalidades distintas en función de las comunidades con las que interactúe y a las que preste servicio.
Ejercitar nuestra capacidad de ponernos en el lugar del otro, nos permite identificar emociones y sentimientos asociados a cada situación, lo que ayuda indudablemente, a pensar de una forma totalmente distinta y evaluar alternativas diferentes para una respuesta adecuada.
Al hacerlo, la marca está diciendo al cliente que entiende lo que siente, lo que es percibido como un enganche directo con las emociones y todo ello, gracias a la contribución y participación activa del cliente. ¡Cuando el cliente contribuye (y nosotros escuchamos) nuestra marca crece!
Es muy probable que la música sea anterior al habla en la historia de la evolución humana. Lo que está fuera de duda es que nuestro cerebro reacciona a cualquier exposición a ésta. Algunos efectos de la música son conocidos hace miles de años, desde su utilización en ciertas culturas como vehículo…
No cabe duda de que con la llegada de las nuevas herramientas que ha proporcionado el advenimiento de las nuevas tecnologías, el mundo del marketing y del comercio ha sufrido una evolución y una revolución.
Este cambio de paradigma en el sector ha venido propiciado, en gran parte, por la adopción que hemos hecho de las diferentes Redes Sociales, que han facilitado que sea el consumidor el que tome las riendas del nuevo marketing, un marketing interactivo en el que una marca que no hable de tú a tú con el consumidor tiene los días contados.
Las marcas han tenido que cambiar la manera de llegar a los clientes. Antes era suficiente con crear un producto de una calidad medianamente aceptable pero que tuviera a su alrededor una campaña de marketing y de publicidad extraordinaria, lo que implicaba una gran inversión de dinero, para tener éxito y aceptación por parte del público, que creía a pies juntillas a la campaña que se realizaba a través de los mass media, los grandes medios de comunicación tradicionales, pero ahora es diferente.
El consumidor ha sufrido también una evolución por la cual es parte indispensable del proceso de creación de marca, al ser no solo el target, sino quien decide si esa marca, ese producto, es de calidad o no. Ahora el prosumer quiere que la marca sea accesible para él, y si satisface sus necesidades, él mismo es quien viraliza el producto y habla de él, convirtiéndose en un elemento fundamental para el marketing de la empresa.
Todos conocemos marcas que no hacen demasiadas campañas de publicidad, como Apple, que, según un estudio, gasta la mitad de dinero en publicidad que sus rivales más directos y obtienen un rendimiento mayor. Según este estudio, la compañía dirigida por Tim Cook gastó el año pasado 933 millones de dólares en publicidad, lo que supone un porcentaje del 0,9 por ciento de sus ingresos totales, frente a los casi 1900 millones de dólares que gastaron competidores como Samsung o Google, que conforman más de un cinco por ciento de sus ingresos anuales.
Sin embargo son marcas como Apple las que utilizan la pasión de sus usuarios como herramienta de marketing. Gracias a la devoción de sus usuarios por la marca no necesitan gastar ingentes cantidades de dinero en publicidad, una devoción y una pasión que nace de la capacidad de la marca de crear una grandísima experiencia de usuario y vender, no solo sus productos, sino su propia marca, como una actitud vital, de que los usuarios vivan la marca día a día.
Esto es lo que convierte a usuarios en evangelizadores y leales seguidores.
Pero no solo funciona a nivel de nuestros seguidores, sino también para nuestra marca. Si creemos en nuestro producto y así lo demostramos en la viralización, también, de nuestros servicios y contenidos, además de poner un énfasis extremo en ser accesibles a nuestra comunidad, tendremos gran parte de nuestro objetivo cumplido, ya que lograremos crear un engagement con la audiencia.